CREDITO:
Mario Alberto Lamas Nolasco
Recientemente, la industria nutracéutica (alimentos que previenen
enfermedades) ha redescubierto a la chía como una importante fuente de
ácidos grasos omega 3, proteínas y fibra dietética, en proporciones
mucho más favorables que lo encontrado en pescados de agua fría (salmón,
arenque, sardina y atún), así como en otros vegetales como la linaza,
las nueces y almendras.
La chía (salvia hispanica) es una planta antigua, cuya semilla
sustentaba la dieta sana de la cultura prehispánica en México. La chía,
junto con los nopalitos, las tunas, el amaranto y los huauzontles aún
prevalecen en los hogares rurales de México.
Sin embargo, hoy en día encontramos empresas basadas en estos
productos en otros países que se han llevado semillas y buena parte del
conocimiento nacional y están logrando mejorar los ingresos en sus zonas
rurales.
Hablando de la chía, encontramos empresas cooperativas de productores
centradas en su cultivo e industrialización en Australia, Bolivia y
Argentina; donde desde hace 10 años han desarrollado la red de valor de
chía y actualmente ofertan semillas seleccionadas, aceite, harina, fibra
y cápsulas de aceite de chía.
Mientras tanto, en nuestro país, uno de los centros de origen de la
chía, apenas hace cinco años se retomó el cultivo en los municipios de
Acatic, Cuquío y Zapotlanejo, en Jalisco, donde actualmente se obtiene
99% de la producción nacional, misma que en el 2011 llegó a 3,449
toneladas cosechadas en 2,720 hectáreas.
En Jalisco, se tienen registradas varias empresas, algunas en
asociación con productores agrícolas, que procesan y exportan la semilla
de chía y sus derivados, principalmente, hacia Estados Unidos, donde
están logrando una demanda creciente.
La planta tolera muy bien la sequía y suelos con baja o mediana
fertilidad. Con precipitaciones apenas superiores a los 450 mm,
sembrando 4 kilogramos de semilla por hectárea y dosis de fertilización
de 70 kilogramos de nitrógeno y 46 de fósforo, se logran rendimientos de
1.2 ton/ha de semilla de chía.
El precio medio rural es de 20,000 pesos por tonelada y el costo de
producción está alrededor de 10,200 pesos permitiendo una utilidad de
13,818 pesos por hectárea, lo cual es muy superior a lo que se obtiene
con maíz o sorgo de temporal.
Esta utilidad puede incrementarse mediante la aplicación de labranza
mínima, que implica el ahorro del orden de 2,500 pesos al no incluir
labores como el barbecho y rastreo.
Por todo lo anterior, el cultivo de chía es una alternativa rentable
que puede mejorar los ingresos de agricultores en zonas de temporal.
Quito, 24 ene (Andes).- La semilla de la planta chía
era uno de los productos de alto consumo en el mundo prehispánico
debido a su valor nutricional rico en Omega 3, fibra, antioxidantes y
proteínas por lo que actualmente es considerada como un ´superalimento’ y
se ha convertido en un potencial producto de consumo interno y de
exportación.
Varias son las empresas en este país andino que han apostado por este
producto alcanzado a llegar a mercados en el exterior con una
perspectiva de crecimiento y que internamente promueven el desarrollo
local.
La chía se desarrolla en suelos ligeros a medios, bien drenados, no
demasiado húmedos que requiere abundante sol y es tolerante respecto a
la acidez y a la sequía, pero no soporta las heladas por lo que la
región costera ecuatoriana es propicia para su siembra.
Un producto que se abre espacio en mercados internacionales
La creciente demanda a nivel mundial de productos naturales con alto
valor alimenticio ha permitido que la chía se abra paso en mercados
internacionales, algo que ha sido aprovechado por diferentes empresas
que se dedican a su envasado y comercialización.
Una de estas empresas es 'KunaChia' que para 2016 apunta a crecer en
el mercado norteamericano llegando a Canadá y Estados Unidos, donde el
valor nutricional de las pequeñas semillas es muy apreciado.
Carlos Gutiérrez, gerente de la empresa, dijo a Andes que en un época de crisis es cuando más oportunidad existe para este producto.
“Por eso no solo apuntamos al mercado local, sino al mundo. El reto
es encontrar estos mercados y abastecerlos. Ir creciendo para en función
de la demanda tener la producción. Mientras más produces, das más
trabajo y generas más ingresos para el país”, afirmó el joven
empresario.
Explicó que tras alcanzar los mercados norteamericanos, donde el
consumo de productos naturales ha pasado de ser una moda a ser un estilo
de vida, este año piensan realizar una primera exportación hacia
Europa.
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